CUENTOS DE MIS COMPAÑEROS DE CLASE

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En esta sección podéis leer los distintos cuentos que escribimos mis compañeros y yo en un trabajo que nos mando a realizar el profesor. Espero que os gusten. Haz clic en los títulos para leer el cuento que quieras, aunque todavía no están todos, pronto los tendréis para poder leerlos. |

EL RATÓN Y SUS DOS AMIGOS |
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EL REGALO DE REYES |
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EL ESPEJO |
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EL PERRO DE JUAN |
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EL PEQUEÑO SUSTO |
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EL REY RATÓN |
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EL BOSQUE MISTERIOSO |
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EL POBRE HOMBRE |

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En casi todos los países hay elecciones, hasta en los menos habitados, como en la isla del Café, donde los habitantes no sabían leer ni escribir, pero si sabían lo que era bueno y malo para ellos. El 2 de noviembre de 1996 eran las elecciones, los habitantes iban a votar a su presidente, dentro de los cuales había uno llamado Gerardo Rodríguez, que prometía que iban a ser un país independiente y que construiría escuelas para aprender a leer y a escribir. El otro candidato se llamaba Ramón Jiménez y al contrario de Gerardo prometía unirse a otro aliado para que la producción de café fuera más alta. Los habitantes de la isla pensaban de él que era un avaro y que lo quería todo para él. El tercer candidato era Matías Fernández, cuya familia era muy amiga del rey de Francia y pretendía unirse a ese país con sobornos. Los habitantes en el día de las elecciones votaron: el 20% a Ramón Jiménez. El 30% a Matías Fernández y el 50% a Gerardo Rodríguez. Cuando iban a contar los votos, los habitantes no se lo podían creer, había ganado Ramón Jiménez, la elección no había sido del todo correcta ya que no cuadraba nada de lo que había sucedido. El cantidato ganador empezó a realizar tareas de su gobierno y se alió al país vecino con idea de llevar a cabo su propuesta. Se realizaron altas cosechas de café, tanto en la isla como en el país vecino, de manera que llegó a llenar los almacenes de la isla. A todos los habitante les parecía que todo se estaba llevando a cabo de manera correcta, pero seguía cada vez mas analfabetos y cada vez menos independientes ya que el otro país quería ganar más dinero con dichas cosechas. Los niños de la isla no soportaban trabajar tanto en los campos de café. Además no se construían escuelas. Los asesores le enseñaron al presidente un gráfico con los datos de lo que había bajado el precio del producto para advertirle que ese no era el mejor camino ya que estaban perdiendo dinero, cuando el otro país se estaba enriqueciendo y además tenía a sus habitantes contentos, sanos y con cultura con lo cual podría llevar a cabo una mejora de su pueblo. El presidente seguía empeñado en llevar a cabo su plan y puesto que no podía, alarmado fue a reunir a todos los ciudadanos y así decirles que todo había sido un engaño suyo para ganar las elecciones y a la vez ganar más dinero. Al final se hizo ciudadano y aceptó las nuevas normas del nuevo presidente Gerardo Rodríguez. Jorge García Fernández. |
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Leila estaba a punto de convertirse en princesa. ¡De entre todas las muchachas del reino, el Príncipe quería casarse con ella! Pero ahora ella tenía una boda que planear. La pobre Leila no sabía por dónde empezar. Leila se probó muchos trajes de novia, todos ellos eran bellísimos. Era una difícil decisión. Finalmente ella encontró el traje perfecto. - ¡Me gusta! -dijo Leila. El costurero real trajo un lindísimo velo. Leila solo se probó y se quedó encantada. El cocinero real trajo un maravilloso pastel. Todos en el cortejo dijeron: ¡Oooh....! Después de la ceremonia, Leila y el Príncipe bailaron toda la noche. - Tu eres una linda princesa -dijo el Príncipe sujetándola muy cerca de él. Colorín, corolado este cuento se ha acabado. Alba Hernández Rodríguez. |
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En una granja vivía una familia muy humilde. En ella habitaba Pablo, su madre y su padre. La madre estaba enferma y el padre tenía que cuidarla y por eso no podía ir a trabajar. Un día Pablo decidió irse de su casa para ir al pueblo y pedir un poco de dinero o comida, y así lo hizo. Al llegar al pueblo comenzó a pedir. La gente le preguntaba por qué lo hacía y el contestaba que lo hacía porque no tenía dinero para comer. Ese día pudo conseguir algo de dinero para comprar. Regresaba a su granja feliz con su compra hecha. Por el camino vio un papel en él había dibujado un mapa. Pablo pensó que en el mapa podía haber un tesoro. Se hizo ilusiones y siguió el mapa. Llegó a su casa, ¡el mapa conducía a su casa!, y además el mapa señalaba a la zona de los establos. Pablo fue corriendo hacia allí, comenzó a cavar pero se dio cuenta de que él solo no podía y le pidió ayuda a su padre, entre los dos consiguieron cavar más profundo, hasta que su padre con su pala tocó algo. Intrigados Pablo y su padre se apresuraron a averiguar qué era: ¡era un cofre! Y que además al abrirlo se dieron cuenta de que estaba lleno de dinero y de cosas valiosas. De este modo Pablo y su familia dejaron de ser pobres, la madre se recuperó de su enfermedad, desde entonces vivieron felices en la granja. Abraham Llanos Granjo |
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Érase una vez un salmón llamado Quimi. Era de Portugal y se acababa de mudar a España. Era muy inteligente y simpático pero algo cabezota. Tenía los ojos verdes y las escamas doradas. El día de la mudanza llamó por teléfono a una manta de mar para transportar sus cosas. Mientras se transportaban al ría Tajo, donde iba a vivir, repasaba por donde tenía que cruzar, cual era su número telefónico, en qué calle iba a vivir y donde estaban las tiendas de golosinas. Una vez allí, le encantó su nueva y gran casa. Tenia 20 rocas para él solo, es decir, 20 habitaciones muy grandes y 4 algas haciendo de árboles con una fuente de conchas que echaba burbujas en medio. Un día soleadísimo, Quimi se fue a una tienda de ropa para comprarse unos guantes y unas gorras azules, tal y como se llevaban. Cuando cogió lo que quería se dirigió a una caja para pagar su compra. ¡Qué sorpresa! las gorras le costaron un céntimo y los pares de guantes 2 céntimos. -¿Por que serán tan baratas? -se preguntó. Se lo preguntó también a un pez que parecía saberlo todo sobre ese artículo. Él le contestó: - Durante años he vivido aquí y nunca las había visto tan baratas, hasta ayer. Estoy investigando. Todavía no tengo pruebas, solo se que alguien le ha bajado el precio. Quimi no se lo pensó dos veces: - ¿Puedo ayudarte? El pez desconocido, el mismo que acababa de hablar con Quimi, no era ni más ni menos que el p4ez que había bajado los precios. Solo quería conocer a Quimi para emborracharlo y envenenarlo. Pues así, se quedaría con su casa y sería el más envidiado del tramo del río. Quimi lo siguió hasta un bar de cangrejos. Allí, el pez desconocido, lo emborrachó demasiado. Tanto lo emborrachó que cayó desmayado al suelo. Le quitó sus llaves y su llavero de caracolas y conchas marinas y se lo llevó todo con una pícara y disimulada sonrisa en la boca. Cuando iba a meter las llaves en la puerta.... - Ese es mío, mío, mío y mío -dijo una voz del exterior. Se le cayeron las llaves de la aleta al suelo. Cuando Quimi se despertó estuvo un rato buscando las llaves, las encontró y un cangrejo le contó lo sucedido. Nadie, nunca más, quiso molestar, engañar, envenenar o no ayudar a Quimi. María Méndez Merino. |
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El viernes quedamos, como siempre, mis amigos y yo en la biblioteca. Elena, Fernando y Carlos se dirigían hacia la estantería que estaba al lado de la pared pintada en forma de campo, con un libro abierto que tenía una estrella en la página abierta. El primer libro lleno de polvo y cuando Carlos lo iba a coger Elena se lo quitó de las manos y vio que la biblioteca escondía un secreto. En el libro ponía: "Al lado hay mucho verde y una cascada y en el centro está la entrada". Todos quedaron pensativos, hatas que Carlos dijo: - ¡Ya está, la estrella! La tocaron con cuidado y se abrió la pared. Llegaron a un laberinto que en las paredes ponía 4 9 1. Yo dije: - 4 es la D en el abecedario, entonces 9 es I y 1 es A: DIA. Más tarde, siguiendo las instrucciones, llegaron a una especie de lago, en donde, debajo del agua había un trozo de pizarra que tenía escrito un mensaje. Cerca de nosotros había una palanca que vimos entonces. Elena fue corriendo y tiró de ella. Vimos que el agua fue bajando, fue bajando y pudimos ver el trozo de pizarra que estaba dentro. Ponía: "Cerca de mí hay una estatua-búho, colocadla en aquel sitio en la que ha estado un siglo continuo". Empezamos a buscar y al cabo de un rato, Fernando encontró un pedestal muy bonito pero con polvo. Lo sacamos un poco y colocamos la estatua-búho encima y, de repente, se abrió una puerta que dba a otra biblioteca, donde estaba una niña que se llamaba Marina. Estaba sola, pero a ella no le importaba y lo único que nos enseñó fue un colgante en forma de libro abierto que ponía unas palabras en la página de la derecha: "EL SECRETO SOY YO". Entonces nos quedamos tranquilos y cuando todos nos fuimos a casa Fernando me llamó y dijo: - ¡Aventura terminada! Carmen Navarro Pérez |
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Érase una vez un rey que tenían tres hijos, el más pequeño se llamaba Iván. El rey tenía un bosque muy bonito donde tenía un manzano que daba manzanas de oro. Pero un día se dio cuenta que en el manzano desaparecían manzanas y entonces le dijo a sus hijos que se fueran a vigilar. El mayor dijo: - Hoy me toca a mí. Entonces por la noche se fue a vigilar. Tenía ganas de dormir, se tumbó y se durmió. Por la mañana se vino al palacio y le pregunta el rey: - ¿Qué noticias me traes? - No he visto nada -le respondió. A la siguiente noche se fue el mediano. Ha tenido ganas de dormir, se tumbó y se durmió. Por la mañana se vino y el rey le pregunta: - ¿Me dirás algo agradable? El hijo le dijo: - He estado toda la noche vigilando y no he visto a nadie. Entonces le tocó la vez al más pequeño. Se fue al bosque a vigilar y o se durmió. Al cabo de un rato vio a un pájaro picoteando las manzanas. Lo cogió pero se escapó e Iván se quedó solo con una pluma arrancada de su cola. Por la mañana se fue al palacio y el rey le preguntó: - ¿Qué noticias me traes, Iván? Iván le dijo: - No le pude coger pero lo observé, es un pájaro. Entonces el rey se animó y después de algunos días les dijo a sus hijos: - Id por el mundo a ver si cogen al pájaro. Se fueron en distintas direcciones. Iván se fue, su caballo se cansó y se tuvieron que parar en un bosque. Tuve que ir a buscar comida, entonces en ese momento vino un lobo y se comó al caballo. Cuando llegó Iván con frutos no estaba el caballo. Empezó a buscarlo y solo encontró los huesos. Salió a buscar al lobo y cuando lo encontró lo intentó matar pero el lobo le dice: - No me mates, te ayudaré en lo que quieras. Iván le dice al lobo: - No te mataré pero al cambio me ayudarás a encontrar a un pájaro que es como de fuego. El lobo le dice: - Te ayudaré. Móntate y nos vamos, que yo corro como el viento. Entonces Iván se subió y se fueron tan rápido que se veía todo muy mal. Llegaron al sitio ese y el lobo le dice: - Aquí está. Había una cueva muy oscura y profunda. Entonces entraron en la cueva y como el pájaro era de fuero se veía todo el fondo. Cogieron al pájaro y volvió al palacio con él. Cuando llegó a palacio sus hermanos estaban allí. El rey se puso muy contento. Roman Nazyrov
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Había una vez un hada mágica que vivía en un castillo y le regaló un perro a una niña, pero llegó un dragón muy grande echando fuego por la boca y asustando al hada, al perro y a la niña. El hada con su varita mágica le echó hielo y el dragón se quedó congelado. Vino un bruja con la escoba riéndose porque quería robarle la varita al hada para que no congelara a nadie más. El hada había perdido su varita y no la encontraba. Seguía buscando y buscando pero no la encontró. Salió del castillo y tampoco estba y el dragón la perseguía pero olió carne con patatas fritas que estaban friendo y se fue al castillo de la bruja. La bruja había encontrado la varita del hada pero no podía hacer magia con ella. el hada llegó al castillo de la bruja y le dio qué haces tú aquí. Vengo a por la varita mágica que me ha desaparecido. La bruja le dio la varita porque ella no podia hacer magia y el hada se fue muy contenta con su varita. Cristina Prieto Izquierdo |